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El reto actual de la educación es ampliarla a todas las capas sociales. La humanidad es cada vez más compleja y la educación posee una obligación política bastante alta, en la medida que debe ser ella la encargada de contribuir en la construcción de valores que promuevan la convivencia en el marco de la democracia. Entre los retos mundiales para el siglo XXI expuestos en los Objetivos del Milenio la educación es el vértice fundamental, pues no sólo tiene implicaciones particulares en términos de cobertura; también en ella deben concentrarse las posibilidades de desarrollo y por consecuencia la erradicación de la pobreza.

 

Los contextos global, nacional y local ofrecen un marco de pertinencia para construir un Plan Decenal Municipal de Educación, que tenga en cuenta las condiciones del territorio donde se ubica Fusagasugá y el proceso histórico que en él se ha desarrollado.

 

Fusagasugá ha sido un referente educativo regional desde el siglo XIX en razón a su posición geográfica, que le permitió constituirse en la capital del Sumapaz.  Desde inicios del siglo XX adquirió especial importancia en el  proyecto modernizador de la educación, el cual dio como resultado un escenario que ha contribuido permanentemente a formar y preparar ciudadanos determinantes en el desarrollo del país, desde las instituciones públicas y privadas.

 

La visión del presente Plan apela al concepto de ciudad educadora entendida como un escenario ecológico, seguro, cómodo, solidario, abierto, culto, estético y ético.

 

El Plan tiene en cuenta cuatro dimensiones. La primera de ellas es la comprensión de la diversidad, entendida como la posibilidad de albergar en un territorio o en un espacio como el educativo una multiplicidad de formas de leer el mundo; la segunda implica el pleno ejercicio de la libertad, evidente en la disensión y lo factible que debe resultar expresarla; en el tercer caso la creación debe provocar resultados del orden científico y artístico que sean el soporte del ámbito laboral, provocando caminar hacia la excelencia; y por último la memoria, identificada como la obligación de conservar procesos exitosos anteriores, las correlaciones con el territorio y el devenir de las comunidades que hacen a Fusagasugá.